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Soy optimista, me gusta ser optimista

Siguiendo con nuestro ciclo de colaboraciones nos acompaña Selu Vega, así se presenta él mismo.

Mi nombre es Selu Vega, sevillano de 34 pero con 6 años fuera del hogar repartidos entre Canarias y Sudamérica, actualmente Consultor y Desarrollador de proyectos basados en WordPress, pero un apasionado de la Imagen en todas sus variantes y vertientes, especialmente en la fotografía, donde soy más yo que con ninguna otra cosa. Actualmente dirijo el diario online ManquepierdaGlindoo.com una Startup orientada al pequeño comercio y CírculoSur, una agencia creativa en La Palma, la isla bonita. Todo lo hago por conocer un poco más de esta especia que somos los Seres Humanos.
Llevo muchos días pensando como expresar lo que el resto de mi realidad veía imposible. Empezaré por contar muy brevemente lo que soy. Creativo y fotógrafo Sevillano afincado en Santa Cruz de La Palma, dirijo una agencia creativa, dos startups que me apasionan, soy asesor y especialista en WordPress y llevo con amor y devoción mi carrera de fotógrafo, orientado a la fotografía de seres humanos.

No soy nadie famoso, no tengo la solución para ser millonario en dos semanas, ni cuento con el Secreto de la felicidad eterna. Pero eso sí, vivo como quiero, vivo donde quiero, y adoro este vaivén de olas que nos ha tocado vivir, a pesar de la situación descontrolada de este planeta azul que se está quedando amarillo ó de los dimes y diretes de las cuatro frutas podridas que a base de avaricia, publicidad del miedo, secuestro de nuestras libertades y del ahogamiento paulatino a la población con conceptos tan abstractos como irreales, están intentando hacer de este mundo una amalgama de terror e inseguridad que puedan controlar, y eso no es natural. No ya la pseudo-ilusión de dominar el mundo que no es sino el extremo de la necesidad de muchos mamíferos de controlar la manada, es que con 7.000.000 de seres humanos asentados en este planeta es cuanto menos complicado y temerario. Lo que realmente no es natural en este siglo es pensar que con el terror, el miedo y el secuestro de las ilusiones de otros seres humanos se pueda construir nada sólido cuando las interconexiones neuronales a través de dispositivos de transmisión de información y experiencias se están multiplicando exponencialmente formando comunidades gigantescas.

En el siglo XXI para seguir adelante, necesitamos un ingrediente fundamental en la receta de la felicidad. El Optimismo.

Retomando la historia, no soy un triunfador de manual, no tengo un gran sueldo, ni un BMW en la puerta aunque me guste conducir, no tengo casas aunque vivo bajo techo, no tengo dinero en efectivo, ni soy funcionario, y por último no soy un gurú de los medios, de hecho no tengo más de 270 seguidores en Twitter ;-) . Lo reconozco he fracasado en muchos momentos de mi vida, he pensado que lo he perdido todo incluso a mi mismo en alguna ocasión. No he tenido nunca comienzos fáciles, ni padrinos reconocibles, soy ambicioso, un poco excéntrico y adornan este historial mil defectos más. Pero desde hace ya muchos años tengo al mejor amigo del hombre junto con el perro, ser optimista al 100%.

¿De que me ha servido ser optimista? Bueno, de mucho en realidad, pero en resumen he visitado 4 continentes en 5 años, he cumplido uno a uno todos los sueños de mi infancia, llevo 5 años viviendo de la profesión que me permite crear y aprender, trabajo para hacer feliz el mundo que me rodea, estoy sobreviviendo a esta crisis que aún vivimos y cada día crezco un poquito más, he logrado adaptarme a los continuos cambios profesionales y personales que conllevan estos tiempos oscuros (pero llenos de esperanza). He podido ser mi jefe, tengo las herramientas idóneas para trabajar y desarrollarme, comparto mi vida con una persona sin ataduras y que lo da todo para que yo pueda seguir creciendo, he obtenido el reconocimiento de quien antes me llamaba loco. He ganado respeto profesional, respeto personal, necesito al menos 4 manos abiertas para contar mis mejores amigos.  Y hoy, ahora mismo estoy contando mi historia en el rincón de una serie de personas que admiro y respeto por su labor profesional.

Como bonus de ser un feliz optimista, puedo declarar que mi futuro está limpio, tengo la oportunidad con 34 años de elegir como lo voy a vivir, con quien, cuando y donde.

Un buen balance.

¿Como funciona en mi propia vida el optimismo? Esa era la pregunta que quería contestar en éste artículo y una oportunidad excelente de conocerme un poco mejor. El optimismo lleva conmigo desde siempre, aunque apartado demasiado tiempo de mi conciencia, y sobre todo anulado por una errónea forma de entender los reveses, los contratiempos y las dificultades. Y es que no es fácil vivir cuando no sabes para que sirven ni como entender o usar la gran máquina de experiencias que es el cerebro. Por lo cual “Recomiendo encarecidamente el uso de profesionales para aprender a manejar mejor la mente y las reacciones hacía la vida porque requieren entrenamiento y dedicación.”

No nos olvidemos que todos podemos montar un mueble de IKEA, pero que sin los profesionales que diseñan las partes ensamblables o la herramienta que incluyen para su montaje, sería muy difícil realizar un montaje eficiente y satisfactorio; cuanto menos el resultado estaría llenos de errores comparado con el modelo final y seguramente sólo unos pocos podrían hacerlo a la perfección. Igual de la misma forma ocurre con nuestro cerebro, hay tremendos profesionales que nos dan las herramientas, ordenan las piezas del cerebro y ayudan a que podamos afrontar las circunstancias que nos rodean de una manera eficiente, y en la eficiencia está el beneficio.

Yo llevo trabajando con mi psicóloga (María Victoria Martos) desde hace unos años, después de una de las experiencias más traumáticas de mi vida en aquel entonces me hiciera pensar que me había perdido definitivamente. En este tiempo el cambio ha sido radical, pero no es de la única profesional que aprendo, he sido capaz de reafirmarme y aprender herramientas nuevas y valiosas lecciones con Patricia Ramirez, o escuchando a Sergio Fernandez, (si podéis no os perdáis sus charlas porque son altamente recomendables).

Con esta cabeza llena de ideas nuevas a cada momento, es muy importante para mí clasificar el orden por emoción y tiempo de desarrollo de cada una. En mi mente las ideas suelen provenir de algo que no puedo hacer o que no sé como resolver, y el optimismo siempre juega una plaza fundamental en mis decisiones, es un chispazo de ilusión y una imagen de la idea o proyecto terminado, es curioso porque viene como algo muy breve pero intenso al principio, será porque el optimismo antes de convertirse en energía de trabajo tiene que pasar por el embudo de la apatía. Cuando comienzo un proyecto, suelo tener miedo tras la euforia inicial, un miedo que ha sido durante gran parte de mi vida el freno y la causa de muchos de mis no éxitos. Pero es un miedo que ahora entiendo perfectamente,  tan sólo es un aviso de mi cerebro, un montón de neuronas diciéndole a otras que la cosa no es tan fácil, como decía Neruda “Si no escalas la montaña jamás podrás disfrutar el paisaje”. Nada te van a regalar, si no perseveras no podrás seguir en esta aventura, idea, compra, venta, relación, empresa, lucha. Y para perseverar el optimismo es una herramienta ineludible. La fé mueve montañas pero el optimismo cambia el mundo. Es un buen remedio contra el miedo escénico, el optimismo de hacer lo que se ama, pensar que se llega, empujar hasta que se mueva el obstáculo, tratar la vida con conciencia de reconocer la fortuna que tenemos de estar vivos.

Las cosas no salen como esperas en muchas ocasiones, de hecho no deberíamos olvidar que cualquier empresa o decisión siempre tiene el 50% de salir bien o mal. Nada es seguro, pero con el uso adecuado, sin stress ni obligación de serlo, el optimismo, puede ser la liberación de la pesada mochila de ladrillos sobre tu espalda que el pesimismo te carga en cada decisión vital.

Las diferencias de actuar de forma optimista han sido evidentes en mi caso, en Septiembre de 2010 estuve apunto de cerrar mi pequeña agencia de creatividad por falta de trabajo y agudizamiento de la crisis, tenía varias opciones, los caminos más pesimistas me hacían pensar que tendría que vender todo lo que invertí y volver a trabajar por cuenta ajena en algún trabajo que odiaría, y podría terminar peleando con mi pareja por la presión y acabar de nuevo en casa de mi madre con 31 años, deudas y un futuro negro. Pero mi versión más optimista me decía que con los conocimientos que tengo, con mi capacidad de trabajo, adaptación y aprendizaje que he ido forjando a base de las experiencias de mi vida, podría aprender una profesión nueva y tener un nuevo intento, en Octubre comencé a trabajar con WordPress y lanzamos la web Manquepierda.com que hoy tiene más de 60.000 visitas, en Diciembre comenzamos la construcción de una red social para ayudar al pequeño comercio y en Febrero de 2011 ya impartía cursos de WordPress, ahora en el 2012 el 90% de mis ingresos vienen online, asesoro, construyo espacios y oportunidades para mucha gente, y he redireccionado mi carrera de una forma que hoy en día, me está dando la oportunidad de conocer a mucha gente interesante y compartir esta experiencia con vosotros.

Ni ha sido fácil, ni lo está siendo. De hecho no sé si es la profesión del futuro o cambiaré de nuevo de vida. Lo que sí me queda claro es que si lo intento, puedo. Y puedo porque soy optimista, porque confío en que puedo ser flexible ante los problemas, puedo porque realmente creo que hay posibilidades, que sólo se trata de oírlas un pelín más alto que las pesimistas, puedo porque el NO ya lo tengo. Porque lo nuevo hasta que no lo intente no lo sabré y eso es emocionante.

Puedo porque tengo un concepto muy claro, el ser humano ha ido rompiendo sus propios límites, uno a uno, desde la abolición de la Esclavitud a Rosa Parks, desde Gandhi a Jesucristo, desde Einstein a Wozniak, desde Anakin a Luke, desde tu mism@ a mí mismo, todos hemos roto un límite impuesto, una meta personal, un récord de tu propia vida, todos hemos aprendido alguna vez algo que nos costaba mucho. Y si lo hemos hecho una vez. ¿Porque no voy a ser optimista de pensar que lo haré de nuevo?

Es posible que la realidad de quien lee esto ahora mismo sea muy distinta a la mía, es más, es posible que haya una mayoría de personas que piensen que ellos no pueden permitirselo, que sus vidas no son satisfactorias, pero que tienen que aguantar y esperar, que tienen circunstancias… etc etc. Lo he escuchado un sinfín de ocasiones pero no es cierto que no puedan cambiarla, claro que pueden permitírselo. Pueden hacer lo que quieran, es así y todo empieza por una misma sensación, la sensación de todo va a salir bien.

El optimismo es el comienzo y sustento detrás de la autosuperación, el cambio, los milagros imposibles, la fé, la felicidad, incluso podría estar detrás de cambios físicos, químicos y neuronales que minimizan los efectos de muchas enfermedades. Aún así para mí es fundamental tratar el optimismo de una forma consecuente y responsable. Es una herramienta básica de la evolución pero no es una máxima ni una doctrina. Es sólo el primer paso, pero sin el primer paso es muy difícil dar el último.

Sean optimistas, es siempre una buena forma de empezar el día, y sobre todo de terminarlo.

Selu Vega

Acerca de Patricia Ramírez

3 Comentarios

  1. Cansada de tantas informaciones negativas que parece que nos llevan al mas profundo de los abismos, esta entrevista me parece como la mejor medicina para salir de un agujero en el que no merecemos estar. Felicidades una reflexión inteligente y útil que debería publicarse en todos los periódicos e informativos para el bien de tantos jóvenes desesperados.

  2. Cristina Recio Muñoz

    Me han encantado tus palabras,tus pensamientos,tu trayectoria,tu humildad…gracias por compartir todo esto,eres una mente inquieta,promotora,creativa y eso a veces pasa factura,pero sin mentes así este mundo no evolucionaría,no daría saltos hacia nuevos espacios.La humanidad necesita focos de energía,gente que promuevan espacios como este para que el resto se contagie de positividad,de ilusión…Gracias y un abrazo enorme

  3. Realmente interesante, en estos momentos dificiles y donde la unica música que se escucha lleva en su letra la palabra “crisis”, se necesitan argumentos como los que tú utilizas y con la claridad que los transmites.
    Es cierto, optimismo es para los que somos agnosticos como la fé para los creyentes. Gracias por regalarnos esa filosofía que llevas dentro.

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